Teatro sagrado

Formación íntima del actor

Teatro sagrado
Investigar el movimiento genuino que nace de la profundidad interior. Soltar la propia personalidad y utilizarla como materia prima para la construcción del personaje. La plenitud de concientizar y vivenciarse a uno mismo como presencia total sin ningún agregado de nombre o forma determinada. La libertad de expresar esta verdad interior que es lo que llamamos Sagrado. Es posible actuar desde lo más hondo de uno mismo comunicándose desde allí con los compañeros y el público. La propuesta es redescubrir el cuerpo, deshaciendo bloqueos y automatismos. Establecerse en el presente pleno con todo lo que sucede interna y externamente, a través de prácticas corporales, emocionales y mentales que vienen de Oriente.
Se trabajará la relajación profunda en movimiento, redescubriendo el cuerpo y deshaciendo bloqueos y automatismos. Concentración en acción. La experiencia de la voz desde estar plenamente presente en el cuerpo. Los sentires de cada parte del cuerpo. Rastrear las emociones hasta lo más hondo. La interacción de las emociones y el cuerpo. La mente concentrada en todo lo que sucede interna y externamente: mente que no interfiere en la expresión, que permite el fluir de la creatividad. 

Fecha de Inicio

Jueves 8 de junio del 2017

Arancel

Estudiantes de Formación Docente: sin arancel
Estudiantes UNA: $300
Público general: $500

Lugar de cursada

Bolivar 1674. Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Horario de cursada

Jueves de 18 a 20.30 hs.

Periodo de inscripción

Desde 15 de marzo al 20 de junio.

Duración

Trimestral

Requisitos de Ingreso

Ropa floja. Se trabajará descalzo. Es tanto para principiantes como para actores.

Objetivos

- Trascender los límites de la personalidad del actor para que su creatividad fluya desde lo más hondo de sí mismo.

Programa
El Teatro Sagrado tiene tres niveles: físico, emocional y mental. El Actor se sitúa más allá permitiendo que fluyan estos tres niveles como un todo armónico en el ejercicio del Arte Dramático.

Contenidos
Conexión interior a través de la Meditación.
Optimización corporal desde la relajación activa, detección de bloqueos o cortes, flexibilización y fluidez, deshacer la estructura de bípedo humano y percibir el cuerpo como una masa altamente sensitiva. Concientizar cada hábito. Desarrollo de la atención interior en la fluidez del movimiento.
En esta práctica no se interactúa de forma directa con el grupo porque es un momento de gran intimidad de cada quien consigo mismo, mientras todos trabajan a la par; sin embargo, la experiencia individual va a impregnar lo colectivo.
Concentración en el movimiento, captar el diferente sentir de cada parte del organismo, percibir el cuerpo en su totalidad en forma simultánea.
Unificación de lo aceptado de sí mismo con lo no aceptado. El frente y contrafrente del cuerpo. Trabajos corporales basados en la explicación de “la sombra” de C.G. Jung.
El Yin y el Yang, lo masculino y lo femenino, los dos hemisferios del cerebro, dar y recibir, proponer y receptar. Trabajos grupales.
Fracasar en el intento de mostrase. Lo que es se muestra solo.
Liberar la voz desde el estado de concentración. No permitir que la mente interfiera en este proceso.
Investigación del sentir en cada sonido, en cada palabra, en cada frase.
Rastrear el sentir hasta lo más hondo.
El registro del otro desde ese sentir.
Los arquetipos animales y humanos en la construcción del personaje.
Vivir los sentires de otro en forma plena, vivir el personaje.
La entrega al personaje dejando atrás la propia estructura personal, utilizando a esta como materia prima dúctil, permeable y fluida para la construcción de una psique que tendrá otros comportamientos físicos y otras emociones, en muchos casos muy distintos a los propios.
El ego como herramienta y no como identidad.
La experiencia de los sentires más profundos, trascendentes, impregnando el hacer en el acto teatral (hacer físico y verbal como unidad). La mística.

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